Como volver a nacer de la nada. Como ese murmullo que te susurra al oido viejas melodías que creías olvidadas. Te miras al espejo y ya casi no te reconoces. Porque ya casi no estás.
Esa sensación de vacío. De pérdida. Esa sensación que creías que te había dejado libre. Pero no, no eres libre.
Estas atrapada.
Atrapada en una vida que no sientes tuya. Rodeada de gente que no te ve y no te siente.
Como vivir? Como sentir? Como amar?... si hay veces que solo sientes oscuridad.
martes, 19 de mayo de 2015
martes, 28 de mayo de 2013
Olivier
El día en que viniste al mundo fue un día difícil.
Siempre había soñado en poder participar de alguna forma en
tu nacimiento, en que enseguida te abrazaría para no soltarte jamás, en que
disfrutaría de cada uno de tus movimientos, miradas, llantos, caricias… desde
ese mismo momento y hasta siempre.
Pero no pudo ser así.
Escribo esto porque, a pesar de todo, ese fue tu día. Ese fue
el día en que nos conocimos, y en que una familia ansiosa por quererte estaba esperándote
en la habitación. Ese fue el día en que tu padre lloro por mi dolor, y por tu
alegría.
Debo aceptar cada minuto de ese día porque quiero que un día
puedas escuchar tu historia no desde el dolor sino desde el amor. El amor que
ahora siento por ti. Un amor profundo, dulce e infinito.
Mi niño, eres lo mejor que nos ha pasado. Los inicios a
veces son situaciones que nos pone la vida por delante que solo debemos aceptar
para seguir adelante. Encontrar el centro, la fuerza, el sentimiento justo para
poder digerir y así querer sin limites.
Así que ese va a ser mi trabajo. Aceptar el regalo que nos
dio la vida, y los momentos difíciles que entonces vivimos.
Te quiero.
sábado, 9 de marzo de 2013
Nacer
Creí morir de dolor. Suplique para que todo terminara. Y al final, después de 16 horas, llego a nuestras vidas un nuevo ser.
Y yo dejé de ser yo.
Nunca pensé que sentiría la inquietud y la tristeza que siento al verme en el espejo de al lado. No estoy a la altura de lo que esperaba de mi misma. Veo reproche y dudas en los ojos que a veces se atreven a mirarme... Y yo solo siento miedo.
Miedo de mi. Del presente. De un posible futuro. De saberme tan imperfecta y débil. De sentirme tan sola rodeada de llantos. De querer huir. De querer tanto. De desear volver a meter dentro de mi ese nuevo ser.
Miedo de nunca más volver a ser yo.
Y yo dejé de ser yo.
Nunca pensé que sentiría la inquietud y la tristeza que siento al verme en el espejo de al lado. No estoy a la altura de lo que esperaba de mi misma. Veo reproche y dudas en los ojos que a veces se atreven a mirarme... Y yo solo siento miedo.
Miedo de mi. Del presente. De un posible futuro. De saberme tan imperfecta y débil. De sentirme tan sola rodeada de llantos. De querer huir. De querer tanto. De desear volver a meter dentro de mi ese nuevo ser.
Miedo de nunca más volver a ser yo.
miércoles, 8 de febrero de 2012
Imperfecta
Es difícil vivir teniendo la absoluta certeza de que eres tan terriblemente imperfecta.
Lo confieso, hubo una época en mi vida en que quería cambiar eso. Pretendía controlar lo que sentía. Siempre hacía las cosas con esmero y delicadeza para que nada quedara fuera de su sitio. Miraba a la gente desde lejos (así es mas fácil) y con cuidado los analizaba para darles lo que querían. Nunca me quejaba, porque pensaba que nadie quiere a su lado a alguien que no es siempre absolutamente feliz con todo. Cepillaba cada día a mi gato para que estuviera guapo. Casi no comía porque estando mas delgada todo parecía mas fácil. Limpiaba mi casa cada día para ver orden siempre a mi alrededor. Nunca pensaba en lo que me faltaba porque eso era una debilidad. Cuando contaba cosas de mi vida obviamente trágicas lo hacía como si fuera un cuento, la vida de una desconocida. Nunca dije en voz alta cosas horribles que me cambiaron para siempre y supe esconder. Nunca supe admitir en voz alta mi desconfianza hacía los demás. Intentaba siempre sonreír y hacerme la tonta con los hombres, porque pensaba que la gente prefiere algo hermoso a su lado antes que algo inteligente. Tenía miedo de ser sincera con mis amigos en cosas que creía injustas por miedo a perderles. Conseguí tener todas mis estanterías de libros ordenador alfabéticamente. Mis facturas ordenadas por meses. Toda mi ropa interior doblada y clasificada. Envidie el éxito y la osadía de viejas enemigas. Desee ser otra persona, una persona mejor y simplemente perfecta.
Ahora ya no soy capaz de recordar lo que comí ayer, no encuentro un conjunto de sujetador y braguitas en mi cajón, no puedo contener mis lágrimas cuando algo me duele, me cuesta entender la vida que esta por venir sin la gente que me falta... a veces creo vivir en el caos. Pero en ese caos estas tu. Y eso lo hace todo perfecto.
Lo confieso, hubo una época en mi vida en que quería cambiar eso. Pretendía controlar lo que sentía. Siempre hacía las cosas con esmero y delicadeza para que nada quedara fuera de su sitio. Miraba a la gente desde lejos (así es mas fácil) y con cuidado los analizaba para darles lo que querían. Nunca me quejaba, porque pensaba que nadie quiere a su lado a alguien que no es siempre absolutamente feliz con todo. Cepillaba cada día a mi gato para que estuviera guapo. Casi no comía porque estando mas delgada todo parecía mas fácil. Limpiaba mi casa cada día para ver orden siempre a mi alrededor. Nunca pensaba en lo que me faltaba porque eso era una debilidad. Cuando contaba cosas de mi vida obviamente trágicas lo hacía como si fuera un cuento, la vida de una desconocida. Nunca dije en voz alta cosas horribles que me cambiaron para siempre y supe esconder. Nunca supe admitir en voz alta mi desconfianza hacía los demás. Intentaba siempre sonreír y hacerme la tonta con los hombres, porque pensaba que la gente prefiere algo hermoso a su lado antes que algo inteligente. Tenía miedo de ser sincera con mis amigos en cosas que creía injustas por miedo a perderles. Conseguí tener todas mis estanterías de libros ordenador alfabéticamente. Mis facturas ordenadas por meses. Toda mi ropa interior doblada y clasificada. Envidie el éxito y la osadía de viejas enemigas. Desee ser otra persona, una persona mejor y simplemente perfecta.
Ahora ya no soy capaz de recordar lo que comí ayer, no encuentro un conjunto de sujetador y braguitas en mi cajón, no puedo contener mis lágrimas cuando algo me duele, me cuesta entender la vida que esta por venir sin la gente que me falta... a veces creo vivir en el caos. Pero en ese caos estas tu. Y eso lo hace todo perfecto.
viernes, 18 de noviembre de 2011
Siempre Me Quedará
Me cuesta abrir los ojos
y lo hago poco a poco,
no sea que aún te encuentre cerca.
Me guardo tu recuerdo
como el mejor secreto,
que dulce fue tenerte dentro.
Hay un trozo de luz
en esta oscuridad
para prestarme calma.
El tiempo todo calma,
la tempestad y la calma.
Siempre me quedará
la voz suave del mar,
volver a respirar la lluvia que caerá
sobre este cuerpo y mojará
la flor que crece en mi,
y volver a reír
y cada día un instante volver a pensar en ti.
miércoles, 10 de agosto de 2011
¿Exite el perdón?
¿Existe el perdón?
¿Puede uno después de la decepción empezar de 0?
Sería perfecto que la respuesta fuera un si. Que de repente pudiéramos apartar todo lo vivido. Dejarlo como una mera experiencia, como algo que hemos aprendido del nosotros mismos y de los demás... y volver a empezar.
¿Somos capaces de apartar el dolor y el rencor para mirarnos cara a cara y volver a empezar?
Porque cada día existe un momento en el que el valor de las personas es claro y nítido. Y da igual todo lo que se ha pasado porque el deseo de recuperar es mas fuerte. Los recuerdos y todo lo compartido lo puede todo. Y el pensar en todo lo que se dejó de vivir y compartir pesa como el cemento.
Pero si intentamos reconstruir lo que ya perdimos vamos a caer en el mismo agujero?
Estamos condenados a cometer los mismos errores una y otra vez con la misma gente?
¿Puede uno después de la decepción empezar de 0?
Sería perfecto que la respuesta fuera un si. Que de repente pudiéramos apartar todo lo vivido. Dejarlo como una mera experiencia, como algo que hemos aprendido del nosotros mismos y de los demás... y volver a empezar.
¿Somos capaces de apartar el dolor y el rencor para mirarnos cara a cara y volver a empezar?
Porque cada día existe un momento en el que el valor de las personas es claro y nítido. Y da igual todo lo que se ha pasado porque el deseo de recuperar es mas fuerte. Los recuerdos y todo lo compartido lo puede todo. Y el pensar en todo lo que se dejó de vivir y compartir pesa como el cemento.
Pero si intentamos reconstruir lo que ya perdimos vamos a caer en el mismo agujero?
Estamos condenados a cometer los mismos errores una y otra vez con la misma gente?
martes, 12 de julio de 2011
Nostalgia
Nostalgia, esa es la palabra escondida.
¿He nacido para echar de menos? Aprender a vivir con lo que tenemos... donde queda lo demás?
Escondido entre los sueños que de vez en cuando se atreven a susurrarte al oído que vuelvas. Ese lugar azul, salado, del que en realidad perteneces y nunca deberías haber dejado olvidado. Vuelve. Las oyes? Escriben tu nombre en la arena para que reconozcas el camino.
Construir una vida. Ser algo distinto. Que podía sobrevivir fuera del agua. Pero, a veces, me faltan las grietas de la sal, la arena, la piel quemada por el sol.
Soy lo que tengo? Soy lo que pude ser?
Quizá simplemente todo se reduce a nada.
¿He nacido para echar de menos? Aprender a vivir con lo que tenemos... donde queda lo demás?
Escondido entre los sueños que de vez en cuando se atreven a susurrarte al oído que vuelvas. Ese lugar azul, salado, del que en realidad perteneces y nunca deberías haber dejado olvidado. Vuelve. Las oyes? Escriben tu nombre en la arena para que reconozcas el camino.
Construir una vida. Ser algo distinto. Que podía sobrevivir fuera del agua. Pero, a veces, me faltan las grietas de la sal, la arena, la piel quemada por el sol.
Soy lo que tengo? Soy lo que pude ser?
Quizá simplemente todo se reduce a nada.
domingo, 3 de abril de 2011
Lectura

En ese momento me di cuenta de que las hormigas sí disponen de líquido lagrimal. Pero no brota de los ojos hasta que el dolor es insoportable: como el mío en aquel instante. Lloré como nunca había llorado una hormiga.
Alex y Lilly volvieron a la habitación. Me sobrepuse; Lilly no tenía que verme llorar. Claro que, de todos modos, no me habría visto llorar, yo era demasiado pequeña, pero era una cuestión de principios.
Alex tapó cariñosamente a Lilly y le leyó Pippi Calzaslargas. Pero, por muy divertidos que fueran algunos pasajes con la señorita Prysselius, Lilly no se rió ni una sola vez.
Después de leerle tres capítulos, Alex apagó la luz y se quedó tumbado junto a ella hasta que se durmió la pequeña. Se notaba lo mucho que se preocupaba por Lilly.
Al oír sus pequeños y dulces ronquidos, Alex se levantó con mucho cuidado. Caminó a hurtadillas hasta la puerta, volvió a mirar Lilly, ya dormida, respiró hondo y salió triste del cuarto.
Ahora yo estaba sola con mi pequeña.
Me acerqué a su cara. No se movió aunque is seis piececitos seguramente le hicieron cosquillas. Dormía profundamente. Le susurré "Te quiero", y le di un besito de hormiga en el labio inferior.
Luego me tumbé sobre su mejilla. La respiración rítmica de la pequeña me meció hasta que yo me dormí dulcemente.
Alex y Lilly volvieron a la habitación. Me sobrepuse; Lilly no tenía que verme llorar. Claro que, de todos modos, no me habría visto llorar, yo era demasiado pequeña, pero era una cuestión de principios.
Alex tapó cariñosamente a Lilly y le leyó Pippi Calzaslargas. Pero, por muy divertidos que fueran algunos pasajes con la señorita Prysselius, Lilly no se rió ni una sola vez.
Después de leerle tres capítulos, Alex apagó la luz y se quedó tumbado junto a ella hasta que se durmió la pequeña. Se notaba lo mucho que se preocupaba por Lilly.
Al oír sus pequeños y dulces ronquidos, Alex se levantó con mucho cuidado. Caminó a hurtadillas hasta la puerta, volvió a mirar Lilly, ya dormida, respiró hondo y salió triste del cuarto.
Ahora yo estaba sola con mi pequeña.
Me acerqué a su cara. No se movió aunque is seis piececitos seguramente le hicieron cosquillas. Dormía profundamente. Le susurré "Te quiero", y le di un besito de hormiga en el labio inferior.
Luego me tumbé sobre su mejilla. La respiración rítmica de la pequeña me meció hasta que yo me dormí dulcemente.
Maldito Karma, David Safier
lunes, 28 de febrero de 2011
Lectura

El dos gana al uno. El uno es mejor que el cuatro. El tres puede bastar o pasarse. El cinco es llegar demasiado lejos. El seis, un delirio.
Ahora va avanzando, adentrándose cada vez más en el inframundo de su propia nada, el lugar de su interior que coincide con todo lo que ella no es. Sobre su cabeza el cielo es gris, azul o blanco, a veces amarillo o rojo, en ocasiones púrpura. Bajo sus pies la tierra es verde o parda. Su cuerpo se yergue en la confluencia del cielo y la tierra, y es suyo y de nadie más. Sus pensamientos le pertenecen. Sus deseos también. Encallada en el reino del uno, invoca al dos, el tres, el cuatro y el cinco. A veces seis. En ocasiones incluso el sesenta.
Ahora va avanzando, adentrándose cada vez más en el inframundo de su propia nada, el lugar de su interior que coincide con todo lo que ella no es. Sobre su cabeza el cielo es gris, azul o blanco, a veces amarillo o rojo, en ocasiones púrpura. Bajo sus pies la tierra es verde o parda. Su cuerpo se yergue en la confluencia del cielo y la tierra, y es suyo y de nadie más. Sus pensamientos le pertenecen. Sus deseos también. Encallada en el reino del uno, invoca al dos, el tres, el cuatro y el cinco. A veces seis. En ocasiones incluso el sesenta.
Sunset Park, Paul Auster
lunes, 24 de enero de 2011
Lectura

Todos nos aguantamos con el corazón clavado en la tripa y en la garganta. Sin hacer ruido. No queremos que lo oigas. Es espantoso el ruido de un corazón cuando se rompe. Como un huevo a punto de abrirse aplastado por un bulldozer de porcelana. No queremos que comprendas. ¿Sabías? Queremos seguir oyendo un poco del tú y del nosotros funcionando con normalidad, con palabras, y sin tubos de plástico. ¡Queremos "antes" y ahora! "Señores, señoras, por favor, diríjanse a la salida" No pueden arrebatarte así a una madre. ¡Quiero quedarme! La operaré, durmiendo pegadito a ella, veréis cómo se despierta. ¡El sol entre sus dedos, ya veréis, ya veréis! ¡Vamos! Si las enfermeras, con sus ojos cubiertos de párpados, lo dicen, debe de ser cierto: se acabó. No he conseguido retorcer los relojes, cambiar el curso de nuestro destino, no he conseguido hacer magia, ni he conseguido el amor, ni la medicina, ni nada.
Lisa ha tirado su corazón contra la pared, papá va a recogerlo. Yo he tirado mi corazón contra la pared, papá va a recogerlo. Me tiro contra la pared, papá va a recogerme.
Lisa ha tirado su corazón contra la pared, papá va a recogerlo. Yo he tirado mi corazón contra la pared, papá va a recogerlo. Me tiro contra la pared, papá va a recogerme.
La alargada sombra del amor, Mathias Malzieu
martes, 11 de enero de 2011
Lectura

¿Porque tenemos que quedarnos todos tan solos? Pensé .¿Qué necesidad hay? Hay tantísimas personas en este mundo que esperan todas y cada una de ellas, algo de los demás, y que, no obstante, se aíslan tanto las unas de las otras ¿Para qué? ¿Se nutre acaso el planeta de la soledad de los seres humanos para seguir rotando? Me tumbé de espaldas sobre una piedra plana, alcé la vista hacia el cielo y pensé en la multitud de satélites artificiales que debían de estar girando alrededor de la tierra. El horizonte aún estaba ribeteado de una pálida luz, pero en aquel cielo teñido de un profundo color vino empezaban a brillar ya las estrellas. Busqué en él la luz de los satélites. Pero aún había demasiada claridad para que pudieran apreciarse a simple vista. Las estrellas visibles permanecieron inmóviles, cada una en su lugar, como clavadas en el cielo. Cerré los ojos, agucé el oído y pensé en los descendientes del Sputnik que cruzaban el firmamento teniendo como único círculo la gravedad de la tierra. Unos solitarios pedazos de metal en la negrura del espacio infinito que de repente se encontraban, se cruzaban y se separaban para siempre. Sin una palabra, sin una promesa.
Sputnik, mi amor , Haruki Murakami
sábado, 1 de enero de 2011
Lectura
-Pues bien, ese es un sufrimiento insignificante si lo comparas con el que puede originar el amor. Todo el placer y la alegría que el amor provoca puedes pagarlos un día con muchos sufrimientos. Y cuanto más intensamente ames, más intenso será el dolor futuro. Conocerás la angustia de los celos, de la incomprensión, la sensación de rechazo y de injusticia. Sentirás el frío hasta en tus huesos, y tu sangre formará cubitos de hielo que notarás correr bajo tu piel. La mecánica de tu corazón explotará. Yo misma te instalaré este reloj, conozco perfectamente los limites de su funcionamiento. Como mucho, es posible que resista la intensidad del placer, pero no es lo bastante solido para aguantar los pesares del amor.
La mecánica del corazón, Mathias Malzieudomingo, 24 de octubre de 2010
Quise
Quise correr mas rápida que el viento que me arrastra hasta los sueños mas azules. Grité a las estrellas que las odiaba y así tener un motivo para estar enfadada conmigo misma. Me emborraché para poder decir la verdad. Busqué entre la basura los despojos de lo que odie ser un día. Fui a sitios que creía prohibidos. Cerré los ojos y me dejé llevar. Soñé que estaba en un avión y simplemente caía. Me escondí entre las pelusas que se amontonan en los rincones de la casa. Ligué con dos monjas un sábado por la noche. Miré fijamente al sol para quemarme las retinas. Lloré como una niña solo porque sentía. Te tiré un tomate sólo para que estuvieras furioso. Quise odiarte y odiarme. Te deseé al caer la noche. Tiré la llave donde están guardados todos mis sueños pero volvió. Me chupe los dedos después de comer al pensar en tu sonrisa. Quise escapar de mis recuerdos. Pero no sirvió. No sirvió absolutamente de nada.
Estoy enamorada de ti. Y tu estas enamorado mi.
Se lo conté todo a una hormiga y me dijo que eso era amor. Que ella no lo había experimentado nunca pero que alguien lo había hecho un día y se lo había contado.
martes, 29 de junio de 2010
Decepción
Hace unas cuantas semanas que me ronda una palabra por la cabeza... Decepción.
Aún me sorprende como fui capaz de creerla y como llegué a pensar de forma sincera que había una amistad... una lástima.
Porque como siempre las cosas caen por su propio peso y con el tiempo la evidencia de la mentira nos aplasta la cabeza. Y ya da igual que intentemos dar tremendas explicaciones a ciertos actos porque la simple verdad es que hemos vivido una mentira.
Y otra vez a aceptar eso... la mentira. Y el alma se nos vuelve a caer a los pies. Y otra vez a volverla a levantar mirando la gente que si que vale la pena y que nunca nos a fallado... quizá porque simplemente también valoran lo que es para nosotros la amistad.
Aún me sorprende como fui capaz de creerla y como llegué a pensar de forma sincera que había una amistad... una lástima.
Porque como siempre las cosas caen por su propio peso y con el tiempo la evidencia de la mentira nos aplasta la cabeza. Y ya da igual que intentemos dar tremendas explicaciones a ciertos actos porque la simple verdad es que hemos vivido una mentira.
Y otra vez a aceptar eso... la mentira. Y el alma se nos vuelve a caer a los pies. Y otra vez a volverla a levantar mirando la gente que si que vale la pena y que nunca nos a fallado... quizá porque simplemente también valoran lo que es para nosotros la amistad.
domingo, 18 de abril de 2010
Lectura

Miró sus manos. ¡Cómo las odiaba! Estaban impregnadas de belleza y de muerte, en una combinación imposible de conjugar pero con la que se veía obligado a vivir. Sólo cuando la acariciaban, habían sido buenas. Su piel contra la de ella había espantado todo mal obligándolo a huir por un instante. Al mismo tiempo, habían alimentado su maldad oculta. El amor y la muerte, el odio y la vida. Opuestos que los habían convertido en polillas revoloteando cada vez más cerca de la llama. Y ella se quemó primero.
El sentía el calor del fuego en la nuca. Ya estaba cerca.
El sentía el calor del fuego en la nuca. Ya estaba cerca.
La Princesa del Hielo, Camilla Läckberg
martes, 6 de abril de 2010
Lectura
- Lo siento, te he confundido con otro...
- Confúndame con quien quiera...
Un hombre llorando es algo que no pasa nunca en un bar de striptease. De hecho, Julie no había visto nunca a un hombre llorar. Siempre era ella la que lloraba. Tendió los brazos para coger a Brutus, pero este se quedó acurrucado en las rodillas de Boris, que, por su parte, no hacía nada para retenerlo.
- Parece que no quiere abandonarte...
- ¿Es suyo? Debe tener frío...
- ¿Estás bien?
- No, no muy bien.
- ¿Que te pasa? ¿Mal de amores?
- Mis peces van a morir...
Boris, al pronunciar la palabra, no pudo contener un enorme sollozo. Julie, aunque tenía su corazoncito, no daba crédito que un hombre pudiera llorar por unos peces.
- ¿Tanto los quieres?
Por un instante Boris pareció salir de su pena. Reflexionó.
- Sin ellos, mi vida ya no tendría sentido...
Un hombre llorando es algo que no pasa nunca en un bar de striptease. De hecho, Julie no había visto nunca a un hombre llorar. Siempre era ella la que lloraba. Tendió los brazos para coger a Brutus, pero este se quedó acurrucado en las rodillas de Boris, que, por su parte, no hacía nada para retenerlo.
- Parece que no quiere abandonarte...
- ¿Es suyo? Debe tener frío...
- ¿Estás bien?
- No, no muy bien.
- ¿Que te pasa? ¿Mal de amores?
- Mis peces van a morir...
Boris, al pronunciar la palabra, no pudo contener un enorme sollozo. Julie, aunque tenía su corazoncito, no daba crédito que un hombre pudiera llorar por unos peces.
- ¿Tanto los quieres?
Por un instante Boris pareció salir de su pena. Reflexionó.
- Sin ellos, mi vida ya no tendría sentido...
El frío modifica la trayectoria de los peces, Pierre Szalowski
sábado, 3 de abril de 2010
Lectura

¿Cuando empieza todo? ¿Cuando se traslada a la acción en el mundo físico esa idea que os da vueltas en la cabeza? A la mitad de la tercera copa, cuando Gwyn se inclina hacia delante y deja el vaso sobre la improvisada mesa. Te has prometido a ti mismo que no darás el primer paso, que te abstendrás de tocarla hasta que ella te toque a ti, porque sólo entonces sabrás más allá de toda duda que quiere lo mismo que tú y que no has interpretado mal su deseo. Estás un poco borracho, por supuesto, pero no más de la cuenta, no de manera tan atroz como para perder el juicio, y tienes pleno conocimiento de la importancia de lo que estás a punto de hacer. Tu hermana y tú ya no sois los torpes e ignorantes mocosos que erais en la noche del gran experimento, y lo que ahora te planteas es una transgresión de tamaño monumental, algo inicuo y siniestro según la ley humana y divina. Pero no te importa. Ésta es la simple realidad del asunto: no te avergüenzas de lo que sientes. Amas a tu hermana.
"Invisible", Paul Auster
jueves, 11 de marzo de 2010
Lectura

"Te has sentado junto a mí, en el borde de la cama. Sigo con la mirada los dedos finos de tu mano, que acarician mi frente. Ya no tengo miedo. No dejas de llamarme, y leo en tus ojos que tú también quieres que te dé un nombre. Pero en tus ojos ya no hay tristeza, por eso me gusta tu visita. Cierro los míos cuando tu muñeca pasa por encima de mi nariz. Tu piel huele a mi infancia, ¿o era la tuya? Eres mi hija, amor mío, ahora lo sé, y durante algunos segundos más todavía. Tantas cosas que decirte y tan poco tiempo. Quisiera que rieras mi vida, que corras a decirle a tu padre, que va a esconderse a la ventana para llorar, que no llore más, que lo reconozco a veces, dile que sé quién es, dile que recuerdo cómo nos hemos amado puesto que lo amo de nuevo cada vez que viene a verme.
Buenas noches, mi amor, aquí duermo, y espero."
Buenas noches, mi amor, aquí duermo, y espero."
TU MADRE
Las cosas que no nos dijimos, Marc Levy
jueves, 17 de diciembre de 2009
Lectura

Jamás era el país en el que vivía. Era el país sin retorno. No me gustaba. Japón era mi país, el que yo había elegido. pero él no me había elegido a mí. Jamás me había designado: era súbdito del estado de jamás.
Los habitantes de jamás no tienen esperanza. El idioma que hablan es la nostalgia. Su moneda es el tiempo que transcurre: son incapaces de ahorrar y su vida se dilapida hacia un abismo llamado muerte y que es la capital de su país. Los jamasianos son grandes constructores de amores, de amistades, de escritura y otros desgarradores edificios que contienen su propia ruina, pero son incapaces de construir una casa, una mirada, ni siquiera algo que se parezca a un hogar estable y habitable. Sin embargo, nada les parece tan digno de codicia como un montón de piedras convertidas en su domicilio. Una fatalidad les oculta esa tierra prometida desde el preciso instante en el que creen tener la llave.
...
De todos modos no habría que deducir que los habitantes de jamás son tristes. Al contrario: no existe un pueblo mas alegre. Las más minúsculas migajas de gracia sumergen a los jamasianos en un estado de embriaguez. Su propensión reír, a disfrutar, a gozar y a maravillarse no tiene parangón en este planeta. La muerte les acecha con tanta fuerza que tienen por vida un delirante apetito.
Los habitantes de jamás no tienen esperanza. El idioma que hablan es la nostalgia. Su moneda es el tiempo que transcurre: son incapaces de ahorrar y su vida se dilapida hacia un abismo llamado muerte y que es la capital de su país. Los jamasianos son grandes constructores de amores, de amistades, de escritura y otros desgarradores edificios que contienen su propia ruina, pero son incapaces de construir una casa, una mirada, ni siquiera algo que se parezca a un hogar estable y habitable. Sin embargo, nada les parece tan digno de codicia como un montón de piedras convertidas en su domicilio. Una fatalidad les oculta esa tierra prometida desde el preciso instante en el que creen tener la llave.
...
De todos modos no habría que deducir que los habitantes de jamás son tristes. Al contrario: no existe un pueblo mas alegre. Las más minúsculas migajas de gracia sumergen a los jamasianos en un estado de embriaguez. Su propensión reír, a disfrutar, a gozar y a maravillarse no tiene parangón en este planeta. La muerte les acecha con tanta fuerza que tienen por vida un delirante apetito.
Biografía del hambre, Amélie Nothomb
domingo, 29 de noviembre de 2009
Lectura
-¿Mañana?- Los ojos de Keiko se iluminaron _. ¿De modo que no vienes?... No sé qué ocurrirá mañana. ¿No tengo razón? De todos modos, recuerda qe fue una promesa. Regresaremos enseguida. Quiero estar a solas contigo en el lago al menos unos minutos. Quiero que nos abramos paso a través de nuestro destino y que flotemos sobre las aguas. El mañana siempre se nos escapa. Vayamos ahora.- Lo arrastró de un brazo-. ¡Mira cuántos barcos navegan aún!- lo animó.
"Lo bello y lo triste" Yasunari Kawabata
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