sábado, 13 de diciembre de 2008

Canción de la semana


El sol no había nacido todavía. Hubiera sido imposible distinguir el mar del cielo, excepto por los mil pliegues ligeros de las ondas que le hacían semejarse a una tela arrugada. Poco a poco, a medida que una palidez se extendía por el cielo, una franja sombría separó en el horizonte al cielo del mar, y la inmensa tela gris se rayó con grandes líneas que se movían debajo de su superficie, siguiéndose una a otra persiguiéndose en un ritmo sin fin. Al aproximarse a la orilla, cada una de ellas adquiría forma, se hinchaba y se rompía arrojando sobre la arena un delgado velo de blanca espuma. La ola se detenía para alzarse enseguida nuevamente, suspirando como una criatura dormida cuya respiración va y viene inconscientemente.

Las Olas, Virginia Wol

martes, 9 de diciembre de 2008

Lectura


Entonces se oyó un intenso rumor; el suelo comenzó a temblar y luego a girar sobre sí mismo antes de dividirse en dos territorios: uno se elevó indefinidamente, mientras que el otro bajó otro tanto. Al darse la vuelta para trazar la línea fatal, el hombre se había exiliado del cielo y separado para siempre de su amada.

Pero aquel día en que las puertas de la memoria de mi abuela se habían entreabierto, yo aún no conocía ese cuento, y creía poder explorar a mi antojo el territorio que se me ofrecía. No imaginaba que éste se disiparía de inmediato, como un espejismo que nos hace creer en un milagro cuando a nuestro alrededor sólo hay desierto. Así pues, cerré los ojos, como mi abuela me había pedido, y me sumí en el sueño. Cerré los ojos y no estoy segura de haberlos vuelto a abrir nunca, ni siquiera para Nam.

La princesa y el pescador, Minh Tran Huy

jueves, 4 de diciembre de 2008

Un día como hoy

Hace tiempo un amigo me explicó una extraña teoría: algunos psicólogos creen que las primeras horas de un recién nacido pueden marcar tanto en el subconsciente del bebé como el resto de su vida. En ese momento me pareció una teoría con bastante poca base científica (una tontería, vamos), pero la verdad es que es una idea que no puedo sacarme de la cabeza.

Hubo una época en que un médico llamaba a mi madre: la llorona.
Y siempre que pienso en esos días, no sé porqué, me viene a la mente el día en que yo nací… recuerdos no tengo, pero si una curiosa historia.

El parto fue bien. Resultado: una niña larguirucha y callada, y un montón de familiares felices alrededor de una parturienta cansada.
No se sabe cuantas horas pasaron cuando alguien se dio cuenta de que algo no iba bien. Ni cuantas más hasta que algún medico se digno a escuchar a un grupo de gente (probablemente muy asustada) diciendo que algo fallaba.
Y sí fallaba. Y mucho.
Ante la escasez de recursos de ese hospital, trasladaron a la mujer moribunda a otro hospital, sin dar seguridad de que esta llegara viva. Y dejando a la recién nacida con las enfermeras.
Algunos dicen que todo el silencio que regaló el bebe en sus primeras horas, en segundos se convirtió en llanto. Y el llanto en desespero.
La comitiva fue detrás de la ambulancia. Y las suplicas que hasta entonces les parecían supersticiones, se volvieron en rumor durante todo el camino.
Por fin llegaron: todos vivos. Y después de una operación y lo que fue probablemente una negligencia médica encubierta todo fue mejorando poco a poco.
Cuando todo se calmó, el padre de la criatura fue a buscar al bebe guardado. Y la entregó a su hermana y su familia (marido y dos hijos), que la cuidaron como si fuera suya.

Pasado casi un mes, a la parturienta recuperada le dieron el alta. Y junto a su marido, fueron a recoger, con sus mejores galas, a su hija.
Algunos dicen que llegado el momento, los dos niños que hasta ese día fueron como hermanitos del bebé, no querían entregar a la criatura… porqué los padres de esta “no sabrían cuidarla tan bien como ellos dos. Mejor que volvieran en unos meses.”

Ese fue el día en que dos padres ilusionados y su hija se reencontraron. Y ya no se separaron hasta al cabo de unos cuantos y felices años.

viernes, 28 de noviembre de 2008

Lectura

Más allá de la oreja existe un sonido, la extremidad de la mirada un aspecto, las puntas de los dedos un objeto: es allí a donde voy. La punta del lápiz el trazo. Donde expira un pensamiento hay una idea, en el último suspiro de alegría otra alegría, en la punta de la espalda magia: es allí a donde voy. En la punta del pie el salto. Parece historia de alguien que fue y no volvió: es allí a donde voy. ¿ O no voy? Voy, sí. Y vuelvo para ver cómo están las cosas. Si continúan mágicas. ¿Realidad? Te espero. Es allí a donde voy. En la punta de la palabra está la palabra. Quiero usar la palabra "tertulia", y no sé dónde ni cuándo. Al lado de la tertulia está la familia. Al lado de la familia estoy yo. Al lado de mí estoy yo. Es hacia mí a dónde voy. Y de mí salgo para ver. ¿Ver qué? Ver lo que existe. Después de muerta es hacia la realidad adonde voy. Mientras tanto, lo que hay es un sueño. Sueño fatídico. Pero después, después de todo es real. Y el alma libre busca un canto para acomodarse. Soy un yo que anuncia. No sé de qué estoy hablando. Estoy hablando de nada. Yo soy nada. Después de muerta me agrandaré y me esparciré, y alguien me dirá con amor mi nombre. Es hacia mi pobre nombre adonde voy. Y de allá vuelvo para llamar al nombre del ser amado y de los hijos. Ellos me responderán. Al fin tendré una respuesta. ¿Qué respuesta? La del amor. Amor: yo os amo tanto. Yo amo el amor. El amor es rojo. Los celos son verdes. Mis ojos son verdes tan oscuros que en las fotografías salen negros. Mi secreto es tener los ojos verdes y que nadie lo sepa. En la extremidad de mí estoy yo. Yo, implorante, yo, la que necesita, la que pide, la que llora, la que se lamenta . Pero la que canta. La que dice palabras. ¿Palabras al viento? Qué importa, los vientos las traen de nuevo y yo las poseo. Yo al lado del viento. La colina de los vientos aullantes me llaman. Voy, bruja que soy. Y me transmuto. Oh, cachorro, ¿dónde esta tu alma? ¿Está cerca de tu cuerpo? Yo estoy cerca de mi cuerpo. Y muero lentamente. ¿Qué estoy diciendo? Estoy diciendo amor. Y cerca del amor estamos nosotros.

Es allí a donde voy, de Silencio. Clarice Lispector


Esto no es una lamentación, es el grito de un ave de rapiña. Irisada e inquieta. Un beso en la cara muerta.
Escribo como si fuese a salvar la vida de alguien. Probablemente mi propia vida. Vivir es una especie de locura que la muerte comete. Porque en ellos vivimos, vivan los muertos.
De repente las cosas no tienen por qué tener sentido. Me satisfago en ser. ¿Tú eres? Estoy seguro de que sí. El sinsentido de las cosas me provoca una sonrisa de complacencia. Todo, sin duda, debe de estar siendo lo que es.

Un solplo de vida, Clarice Lispector

lunes, 24 de noviembre de 2008

Vengo de una larga añoranza

Vengo de una larga añoranza, y es imposible retener los recuerdos en mi piel.

Queremos lo vivido, queremos el eco de las palabras que un día fueron, queremos las marcas que ese momento nos hicieron, queremos a alguien mas que a nosotros mismos, pero... queremos a quien ya no esta... a quien no es... a quien nunca podrá ser?
Porque yo ya no te veo, ya no te siento y quizá ya no te quiero.

Y contigo se fue aquella que un día yo fui.
Y contigo se fue aquella que un día sentí en mi.

Quiero a mi vida aquí y ahora.
Te quiero a ti aquí y ahora.
Y sentirte, y hablar, y abrazar... y saber que sigo viva, y tu dentro de mi.

jueves, 20 de noviembre de 2008

Lectura


-No - dijo Elisabeth-, eso no está bien. Todo el mundo te parece respetable y te ofendes si yo te hablo mal de alguien. Tú eres la única a quien encuentro perfecta y tampoco quieres que te lo diga. No temas que me exceda apropiándome de tu privilegio de bondad universal. No hay peligro. A poca gente quiero de verdad, y de muy poco tengo buen concepto. Cuanto más conozco el mundo, más me desagrada, y el tiempo me confirma mi creencia en la inconsistencia del carácter humano, y en lo poco que se puede uno fiar de las apariencias de bondad o inteligencia. Últimamente he tenido dos ejemplo: uno no quiero mencionar, y el otro, la boda de Charlotte. ¡Es increíble! ¡Lo mires como lo mires, es increíble!
- Querida Lizzy, no debes tener esos sentimientos, acabarán con tu felicidad. No tienes en consideración las diferentes situaciones y la forma de ser de las personas. Ten en cuenta la respetabilidad del señor Collins y el carácter firme y prudente de Charlotte.
Orgullo y prejuicio, Jane Austen

sábado, 15 de noviembre de 2008

A través del viento


Si te acercas lo suficiente seguro que eres capaz de oler la sal aún en mis manos.

He recorrido con la punta de mis dedos las señales que te conducen a mi
... a través del océano
... a través de las olas
... a través del viento
para que susurren melodías secretas e historias de otros tiempos
y para que te acerquen poco a poco hasta aquí.


viernes, 7 de noviembre de 2008

Descansa

Pues a mi me persigue la certeza de que todo va a ir bien.

Como un dulce perfume que te va calando poco a poco, y te hace sentir seguro. A salvo de todos los peligros que nos acechan al caer rendidos por el cansancio.

Descansa, muy pronto va a ser nuestro día.

miércoles, 5 de noviembre de 2008

Llámame idealista



...........Cuarenta años después del asesinato de Luther King
..............

lunes, 3 de noviembre de 2008

Canción de la semana

" ¡Oh tú, mi triste y solitaria almohada!,
Tráeme dulces sueños para preservar mi corazón del quebranto,
A cambio de las lágrimas que sobre tí derramé despierto;
No me dejes morir hasta que vuelva sobre esas olas. "
Lord Byron
Estancias a un aire indostánico